FRANCO DE MULERO
Después de tres décadas en la cabina, ¿Qué sientes hoy cuando te pones delante de una pista? ¿Es el mismo impulso de los 90 o es una energía distinta?
La pasión sigue intacta. Incluso diría que ahora disfruto mucho más que antes. En los 90 todo era impulso y euforia; hoy la experiencia me permite conectar con cada pista de una forma más profunda.
Mi objetivo sigue siendo crear un viaje musical, transmitir sensaciones y generar momentos únicos. La diferencia es que ahora cada set se convierte en una experiencia más consciente. Disfruto cada instante como nunca, donde emoción y experiencia se unen en perfecta armonía.
Has vivido la explosión del house desde dentro. ¿Qué necesita recuperar la cultura club actual?
La cultura club necesita reencontrarse con su alma.
La música dejó de ser el centro y la experiencia colectiva se transformó en espectáculo. La cabina, en muchos casos, se llenó de ego y luces que distraen. Hoy muchos DJs están más pendientes de los likes que de la conexión real con el público.
Es momento de volver a la esencia: menos postureo, menos móviles, más baile. Antes el club era un refugio donde podías ser tú mismo. Personas de distintos gustos, clases y procedencias compartían pista con naturalidad. Lo importante era dejarse abrazar por el sonido.
La cultura club necesita recordar que cada sesión es un viaje, cada canción una historia y cada pista un templo donde la música guía.
Decidiste parar por conciencia y no por obligación. ¿Qué aprendiste sobre equilibrio personal?
Aprendí que parar es un acto de respeto hacia uno mismo, hacia la música y hacia quienes van a escucharte.
Durante años viví una dinámica extrema: aeropuertos constantes, tres países en un mismo fin de semana, mala alimentación, poco descanso, desgaste físico y mental. Esa es la parte que no se ve en redes.
Decidí parar porque quería entender qué estaba pasando y reorganizar mis prioridades. Cuando vuelves desde ese lugar, vuelves con claridad, con más verdad y más presencia.
El equilibrio es escucharte. Porque ninguna agenda llena merece perder tu salud o tu paz.
Tu regreso fue en Pacha Sharm El Sheikh (Egipto). ¿Qué sentiste al lanzar el primer track?
Fue como volver a casa después de mucho tiempo. No lancé el primer track con la cabeza, lo lancé con el corazón. En ese instante supe que había vuelto en el momento justo. Además, hacerlo en Egipto, un país con una conexión espiritual tan profunda, en un club emblemático, lo convirtió en algo mágico. Música, lugar y momento alineados perfectamente.

¿Cómo ha evolucionado tu proceso creativo después de la pausa?
Ha cambiado por completo. Cuando desaparece la presión, aparece la honestidad.
Hoy produzco desde la calma, sin expectativas. Ya no me interesa llenar catálogos, me interesa decir algo. Eso hace que cada track tenga más fuerza.
Mi remezcla de Free de Ultra Naté marcó un punto importante. Y cuando artistas como Ann Nesby, Timmy Thomas o Jimmy Somerville solicitan remixes, entiendes que algo estás haciendo bien.
También he colaborado con referentes como David Morales, Roger Sánchez, Bob Sinclar, Michael Gray, Jon Pearn, Kevin Saunderson, Robbie Rivera, Gregor Salto o Blank & Jones, entre otros. Todas esas experiencias enriquecieron mi visión sin perder mi esencia.
¿Qué responsabilidad sientes al representar la esencia del house ante nuevas generaciones?
No se trata de enseñar desde la nostalgia, sino de transmitir valores: respeto por la pista, por el arte del DJ y por la comunidad.
El house es inclusión y libertad. Si For The Love Of House sirve como puente entre generaciones, entonces el trabajo está bien hecho.
¿Qué redefine hoy para ti el concepto de éxito?
El éxito ya no tiene que ver con agendas llenas ni con exposición constante.
Durante años fui uno de los DJs más activos del circuito internacional, llegando a hacer más de 190 fechas en un año. Viví esa vorágine al máximo. Pero entendí algo esencial: el éxito es poder elegir.
Es subir a la cabina con ilusión y bajar con la sensación de haber sido honesto. Es quererte y respetarte. Si después de tantos años la música sigue siendo mi motor y no una carga, entonces sé que estoy donde tengo que estar.
Tu sonido fusiona deep, soulful, afro, melodic y balearic. ¿Cómo mantienes coherencia?
No trabajo desde etiquetas, sino desde intención. Mientras la raíz sea house y emoción, todo encaja.
Escucho mucho, filtro aún más y soy fiel a lo que me mueve por dentro, no a lo que dictan las tendencias. La única identidad real es la verdad con la que haces las cosas.
La gira 2026 está en preparación. ¿Qué representará?
Será un diálogo entre pasado, presente y futuro. Por un lado, For The Love Of House Tour 2026, apoyando talento nacional y fortaleciendo la escena española.
Por otro, el regreso de un capítulo histórico: El Divino Tour 2026, reviviendo el espíritu de El Divino Ibiza, donde fui residente y director musical durante nueve años.
No es nostalgia. Es recuperar el espíritu real de la pista: menos foto, más emoción. El DJ no está para coleccionar flashes, sino para guiar un viaje musical que se recuerde más allá del móvil.
Si tuvieras que definir tu legado en una sola idea que trascienda la música, ¿cuál sería?
Mi legado es simple:
For The Love Of House
No es solo una marca, es una forma de vida. Es demostrar que todo lo que hago nace del amor por el house.
Si algo quiero que permanezca, es haber inspirado a otros a ser auténticos, dentro y fuera de la música, y a defender aquello que aman con coherencia, verdad y corazón.

