febrero 22, 2026

Cómo navegar por el próspero universo de los Open Decks

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En un momento donde la cultura de club vive entre la profesionalización extrema y la hiperexposición digital, los open decks se han convertido en uno de los refugios más auténticos de la música electrónica contemporánea.

El concepto es simple pero poderoso: sesiones abiertas donde cualquier DJ —principiante, selector ocasional o aspirante a profesional— puede inscribirse para pinchar sets cortos frente al público. Lo que empezó como una estrategia de algunos locales para animar noches flojas entre semana, hoy es un movimiento global que democratiza el acceso a cabinas con equipamiento estándar de la industria y, sobre todo, construye comunidad.

Cultura DIY, caos y descubrimiento

Los open decks mantienen una energía cruda y orgánica. Listas por orden de llegada, sorteos improvisados, carteles imprevisibles. Puedes estar bailando breakcore y minutos después dejarte llevar por baile funk o trance atmosférico. Ese caos es parte del trato.

La mayoría son gratuitos. No hay cachés, no hay presión comercial. Solo música, selección y pasión. Y en ese contexto, la barrera entre DJ y pista desaparece: puedes acercarte, preguntar qué suena, intercambiar referencias o simplemente compartir conversación. La escucha vuelve a estar en el centro.

Un fenómeno global en expansión

Plataformas como Eventbrite han registrado cientos de eventos open decks en el último año en países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia o España. Otras como Shotgun también confirman el auge. Y la cifra real probablemente sea mucho mayor.

Desde Londres hasta Bangkok, pasando por Atlanta o Addis Abeba, el formato está floreciendo como un puente entre generaciones, géneros y escenas locales.

Espacios que crean identidad

En el sureste de Londres, Pull Up nació como uno de los pocos open decks en Rye Lane. Hoy comparte escena con propuestas como RDV o Ghoul Dance. En Brighton, el colectivo BBG transformó su sesión abierta en un espacio seguro y formativo para personas LGBTQIA+, ampliando el concepto más allá del simple “ven y pincha”.

En Bangkok, Hi-Fi Micro-System apuesta por la escucha profunda y la cultura del vinilo, mientras que en Atlanta, Pisces revitalizó la escena drum & bass local generando comunidad alrededor de subgéneros nicho.

En Addis Abeba, The Social Addis demuestra que los open decks pueden convivir con talleres, gastronomía tradicional o incluso música en vivo con instrumentos locales como el krar. Aquí, el DJ no siempre es el evento principal —y eso libera.

Más selección, menos ego

Si algo enseñan los open decks es que la técnica importa, pero la selección importa más. Un error puede maquillarse. Una mala canción no.

El 95 % de ser un buen DJ consiste en elegir música que conecte y disfrutar del proceso. En este entorno, la perfección técnica pasa a segundo plano frente a la autenticidad.

Consejos para sobrevivir (y brillar)

  • Inscríbete siempre. Si no entras en el sorteo, no juegas.

  • Si fallas, estilízalo. El público rara vez percibe el error.

  • Quédate después de tu set. La comunidad se construye escuchando a los demás.

  • Sé flexible. El equipo no siempre estará perfecto.

  • Ve solo si hace falta. Conocerás a personas que comparten tu misma obsesión.

Encontrar tu sitio

No todos los open decks son para ti. Algunos conectarán contigo al instante; otros no tanto. Pero en ese proceso de prueba y error está la magia.

Porque los open decks no son solo una oportunidad para pinchar.
Son un recordatorio de que la cultura dance nació abierta, colectiva y accesible.

Y en tiempos de algoritmos y métricas, eso es casi revolucionario. Más info aqui

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