GATY LOPEZ, ESPÍRITU INAGOTABLE
Gaty Lopez es un DJ y productor italiano residente en Ibiza, desde hace años un punto de referencia en la escena electrónica internacional como DJ residente de Pacha Hotel y Destino Five. Su sonido ecléctico oscila con naturalidad entre la sofisticación del Deep House y la energía arrolladora del tech house. Auténtico incansable de la música, Gaty divide su vida entre actuaciones en clubes, producción en el estudio, la búsqueda constante de nuevos sonidos y la docencia como Certified Trainer de Ableton Live.
Redacción Sync Beat Magazine España
El periodo de la pandemia puso de rodillas al mundo de la noche. Para ti, ¿qué representó ese momento: un final o un nuevo comienzo?
Fue un auténtico «Año Cero». Una especie de muerte y resurrección para este maravilloso trabajo. Para mí, la pandemia no fue el final, ¡sino un nuevo comienzo nacido de una resistencia enorme! Por supuesto, el sacrificio humano fue tremendo: soy una persona que vive de los abrazos, del contacto, de la palmadita en la espalda. Verse aislado fue un golpe durísimo. Pero elegí transformar ese vacío en energía: me volqué en el estudio, en las conferencias online y en muchísima producción. Fue un periodo de selección y de un crecimiento increíble. ¡La prueba de que con perseverancia y siguiendo creyendo en tus sueños, se puede renacer más fuerte que antes!
Hagamos un salto atrás en el tiempo: ¿cómo fueron tus orígenes y cómo viviste el paso histórico del vinilo al digital?
¡Fue un viaje intenso, una evolución hermosa! Cuando yo empecé, el mundo del DJing era completamente diferente: la mezcla en vinilo y la selección musical eran un MUST absoluto. Para empezar tenías que superar una verdadera selección natural: los discos costaban mucho y domar los tocadiscos requería tiempo, dedicación y pasión pura. Mi verdadera escuela también fue la radio, una experiencia total que mi formó a 360 grados como técnico de sonido, realizador, DJ y director artístico. Hoy la tecnología te ofrece una oportunidad instantánea para entrar en este mundo, pero la experiencia de la vieja escuela te da una ventaja extra.
Por mis venas corre mucha cultura musical italiana. ¡Imagínate que soy un fanático absoluto del Festival de Sanremo, lo veo todos los años desde que tenía 7 años! Pero mi verdadera chispa siempre fue la técnica: me encantaba el scratch y pasaba horas observando a los mejores DJs para robar sus secretos con los ojos, personalizarlos y llevarlos a mis sets. Siempre he sido como una esponja, absorbiendo todo lo que me rodeaba: nací con la Dance de los 90 y el Italo-Disco, un género que dominó el mundo.
Aún recuerdo los viajes sagrados a Riccione, la “Meca” del clubbing italiano, para escuchar a los grandes y comprar vinilos. Salir de tu zona de confort, ya sea yendo al local vecino o volando a Londres —que ya hace una vida estaba a años luz con las primeras escuelas para DJs y productores— es fundamental. ¡Moverse, viajar y escuchar a los demás es la única manera de enriquecer continuamente tu bagaje musical y personal! Haber atravesado a lo largo de los años diferentes estilos musicales, generaciones y modas, manteniéndose siempre firme y vigente, es la verdadera clave.
Ibiza es la “Meca” de la música electrónica. ¡Cuéntanos sobre tu vida y tu increíble experiencia en la isla blanca!
¡Trabajar como DJ Residente para el grupo Pacha / Destino Five —y en particular en El Hotel Pacha— durante más de 10 años ha sido uno de mis mayores logros! Ser residente allí exige una versatilidad tremenda: cada día tienes que proponer música diferente, como si prepararas el warm-up para cada noche del club. Es un reto diario que te obliga a investigar continuamente, ampliando tus horizontes mentales y manteniendo la propuesta fresca noche tras noche, ante un público que llega de todos los rincones del planeta.
Precisamente de esa búsqueda continua nació hace unos años mi proyecto ‘Breakfast Club’ en El Hotel Pacha. Este año, esa atmósfera mágica se traslada a Destino Pacha Ibiza, donde me encargo de las sesiones matinales de 9:30 a 11:30, ¡rigurosamente en vinilo! Imagina la escena: puedes desayunar, relajarte en la piscina o bailar un poco. Mi set empieza lento, entre matices chill y deep, para luego crecer hacia los sonidos clásicos de los 90 y los éxitos del momento, siempre con ese toque funky irresistible. La gente escucha, se mueve, disfruta de la isla.
Pero Ibiza para mí también significa radio. Colaboro con varias emisoras mundiales y desde hace muchísimos años mi radio show ‘OBLIQUE’ se emite en las frecuencias de Ibiza Live Radio. ¡Es una cita fija a la que tengo un cariño enorme, un puente perfecto para conectar el sonido underground de la isla con los oyentes repartidos por todo el mundo! Pero mi voz y mi música no se detienen ahí: colaboro constantemente con diferentes emisoras internacionales. También podéis escucharme con ‘Alchemy Radio Show’ en Radio Silver, con la energía de ‘Ibiza Deep to Tech’ en Myra Radio y con las vibraciones de ‘Ibiza Time’ en Pcr.fm. ¡Muchos proyectos diferentes, pero con un único objetivo: hacer bailar al mundo entero!
Producción musical y tecnología: eres un referente en el estudio. ¿Cuál es tu enfoque y qué consejos das a quienes empiezan hoy?
Ser formador oficial de Ableton desde 2009 me permite estar en estrecho contacto con las nuevas generaciones. Si tuviera que encontrar el error más común que cometen los jóvenes productores hoy en día es la prisa: quieren el ‘todo y ahora’. ¡Terminan un curso y ya sueñan con lanzar un éxito mundial al día siguiente! No funciona así. Se necesita perseverancia, dedicación y muchísima paciencia.
Detrás de escena, mi proceso creativo es muy íntimo. He firmado producciones para sellos históricos como UMM, Distar, Kult Records, Pacha Recordings y actualmente colaboro con DEVIANZA – Molto Recordings. Todo nace en el silencio y en la máxima concentración: empiezo con un groove rítmico, una línea de bajo o un sample vocal, y poco a poco todo va tomando forma. Me inspira muchísimo hacer versiones o remakes de canciones del pasado que tal vez en su momento no recibieron el reconocimiento que merecían. Escucho música continuamente para captar inspiración, transformar un sample o desarrollar una simple idea MIDI.
Sin embargo, mi verdadera pasión es trabajar con las voces, especialmente con las grandes leyendas de la House Music. Siempre es una apuesta brutal: tomar la voz original, trocearla, cambiar radicalmente los BPM y unir la tecnología electrónica moderna con el alma pura de la vieja escuela. ¡Es una sensación única! He tenido el honor de colaborar con iconos mundiales como Barbara Tucker, Kym Mazelle y Chanelle, voces de éxitos planetarios.
¿And for the future? En mi cajón de los sueños está el deseo de arriesgar aún más. Me encantaría realizar una colaboración con mis grupos históricos favoritos, como los Duran Duran, o experimentar con grandes artistas de la música italiana como Laura Pausini, Luca Carboni, Raf o Jovanotti, Últimamente me fascinan los sonidos de Serena Brancale. ¡Siempre me ha gustado arriesgar y experimentar, porque ahí es donde nace la verdadera magia!
¿Cuál es tu visión de la industria musical hoy y qué futuro nos espera?
Creo firmemente que el Clubbing está vivito y coleando, aunque se enfrente a sus transformaciones naturales. Si hay algo que en mi opinión debería mejorar, es el uso excesivo de los teléfonos en los clubs y festivales. La gente hoy escucha menos y está muy concentrada en hacer fotos y vídeos. ¡Pero la música es escucha, es dejarse llevar! A veces preguntas cómo estuvo la noche y ni siquiera se acuerdan… Obviamente estoy generalizando, pero no debemos olvidar que la discoteca nace como un centro de reunión para divertirse, estar en compañía y socializar. Para mí es principalmente diversión pura y sana, donde la reina absoluta siempre sigue siendo la música.
A nivel de sonidos, estamos viviendo el boom del Afro House, Melodic House y de un nuevo Tech House muy rápido y cargado, alrededor de los 130 BPM, a menudo enriquecido con vocales de rap. Esta tendencia influirá en el mercado durante bastante tiempo. Pero cuidado con no confundirse: el Afro House siempre ha existido, mientras que el actual es más bien Afro Tech. El Melodic House & Techno es una evolución de la música trance progresiva tocada más lenta, y el nuevo Tech House a 130 BPM es la tendencia del momento, dividida entre vertientes más clásicas y otras más agresivas. Serán precisamente estos sonidos los que definan el futuro del clubbing, pero la verdadera palabra clave siempre será una: contaminación.
Por último, siempre me gusta recordar que la Isla Blanca tiene dos caras: la veraniega, arrolladora, y la invernal, mucho más íntima y deep. Quizás sea precisamente esta última la versión que prefieren quienes viven en Ibiza todo el año. El invierno aquí es mágico para encontrar la inspiración: ¡no es casualidad que muchísimos grandes artistas y DJs elijan refugiarse en la isla durante los meses fríos precisamente para componer y grabar sus álbumes!
¿Qué piensas del papel de las redes sociales en la carrera actual de un DJ?
Hoy en día a los DJs se les exige ser polifacéticos, incluyendo el ser creadores constantes de contenido. Pero la verdadera tarea de un DJ debería ser otra: escuchar muchísima música y seleccionar la mejor en base a su propio estilo. Para quien se auto-produce, el desafío es monumental: tienes que elegir la música, encargarte de la promoción, crear los flyers e incluso invitar a la gente —¡un trabajo, y quiero recalcarlo, que correspondería en primer lugar a los organizadores y relaciones públicas!— y, por si fuera poco, producir los tracks en el estudio.
Como podéis imaginar, es un ritmo difícil y no es para todos. Hacerlo de forma profesional y conseguir dedicar también el tiempo justo a la familia es una auténtica odisea; por eso se vuelve imposible gestionarlo como un simple segundo trabajo. Puede ser un hobby, claro, pero la gente a menudo no entiende el duro trabajo que hay detrás de esta maravillosa profesión. Existe el riesgo real de que el cuidado obsesivo de la imagen en plataformas como Instagram termine por eclipsar la calidad real y el valor de la selección musical.
¿Nos cuentas algún anécdota inolvidable que hayas vivido en la cabina?
Lo hablaba precisamente el otro día con un amigo técnico: en tantos años de carrera me ha pasado de todo. ¡He tenido que pinchar con monitores que no funcionaban, auriculares rotos, agujas destruidas o por la mañana, con el sol de justicia que te impide ver absolutamente nada en las pantallas! Pero todo esto te forma, te da una preparación profesional increíble. La mejor escuela para un DJ siempre será pinchar ante poquísima gente y lograr que bailen: ese es el verdadero trabajo difícil. Pinchar con la pista llena es mucho más fácil, aunque a veces ocurre que ves clubs abarrotados con la gente completamente parada. Esto sucede porque muchos DJs pinchan para sí mismos y no para el público.
Obviamente, cuanto más pinchas, más aumentan las probabilidades de que surja un imprevisto: desde el dolor de estómago repentino que te obliga a correr al baño, hasta aquella vez que, distraído por el sexo bello, ¡olvidé la maleta de los discos debajo de la cabina! Y a propósito de discos, en toda mi carrera me ha pasado romper involuntariamente solo dos, pero fueron momentos épicos. La primera vez acababa de cerrar una mezcla perfecta: la pista estaba patas arriba y la gente celebraba; contagiado por el entusiasmo hago un movimiento extraño con la mano y… crack, ¡disco partido por la mitad! La segunda ocurrió precisamente estos días: el calor, ya se sabe, deforma rápidamente los vinilos. Mientras el disco estaba en el plato me di cuenta de que se estaba curvando y yo, en el desesperado intento de arreglarlo al vuelo, ¡lo rompí directamente en la cabina!
Pero si tengo que aislar una emoción pura, pinchar en el Pacha de Ibiza ha sido una experiencia única e inolvidable, y lo sigue siendo. Hay temas históricos que siempre dejan huella, como ‘Insomnia’ de Faithless o ‘Jaguar’ de DJ Rolando, hasta joyas más recientes como ‘Innerbloom’ de RÜFÜS DU SOL. Y además estoy profundamente ligado a mi primer vinilo, ‘Sambalove’, ¡que este año cumple nada menos que 20 años! A pesar de todo, mi visión es clara: considero que el punto más alto de mi camino está aún por llegar. Amo este trabajo como el primer día, es más, incluso más. Para mí es una verdadera vocación.
¿Proyectos futuros y nuevos lanzamientos? ¿Qué se está cocinando para los próximos meses?
Es un periodo llenísimo de novedades! Tras la excelente acogida de mi track tech house ‘BASS IS BASE’, que recibió grandes críticas y se ha pinchado mucho en el circuito, acaba de salir —siempre bajo el sello DEVIANZA— mi nuevo sencillo ‘THIS IS A BOMB’. Además, como me encanta experimentar, acabo de publicar un tema que definiría como ‘Tech House Trance’: se trata de mi remix ‘Zero Words But Thousands Melodies (Gaty Lopez Ibiza Remix)’ para O.B.M Notion, lanzado en Muziek Colours LTD.
En el estudio tengo ya muchísimos tracks terminados y listos para ser lanzados, junto a varios work in progress de géneros completamente diferentes. Ya me conocéis: me gusta abrir el abanico y experimentar, porque la música está en constante movimiento. Habrá muchas influencias y nuevas colaboraciones. Creo que es fundamental ser open-minded, estar abierto a nuevas sinergias artísticas, por supuesto moviéndose siempre con la cautela necesaria. Para mí, la música refleja exactamente cómo te levantas por la mañana: hoy te sientes más techno, mañana más house. ¡La música es pura inspiración, nunca será algo mecánico!
Según tú, ¿qué le falta hoy en día a las fiestas y a los DJs en este momento?
¡El warm-up, estoy convencidísimo! Se ha perdido la parte más creativa de la noche, es decir, la preparación. Hablo de esos primeros temas que se pinchan cuando abre el club: hoy el warm-up prácticamente ya no existe. A menudo, aunque la discoteca abra a las 23:00 y no haya nadie todavía, el DJ empieza directo a velocidades altísimas, cuando en realidad la fase de calentamiento es fundamental. Un DJ debería mirar más a la pista y prepararse con inteligencia para ese momento.
Es importantísimo conocer el line-up y estar en total sintonía con el director artístico. El orden en el que pinchan los DJs tiene un sentido lógico y musical: entiendo la importancia de la fama de un artista respecto a otro, pero ¿cómo es posible hacer pinchar primero a un DJ de techno y después a uno de deep? Esto arruina la experiencia también para el público. Creo que todo esto ocurre también por la falta de los DJs residentes históricos. La preparación de la noche es un arte fundamental, al igual que el orden del line-up, y es una fase que se debe cuidar muchísimo más.
¿Hoy por hoy, en la industria musical, ¿cuenta más la sustancia o la apariencia?
Hoy en día, por desgracia, prevalece la apariencia más que la sustancia. Tengo la impresión de que ya no existe la misma pasión real de antes: hoy impera la regla del ‘todo y ahora’. Pero la música, la de verdad, es como una llama: necesita tiempo para crecer, hasta arder dentro de ti. Yo sigo creyendo ciegamente en la pasión; hagas lo que hagas, si le pones corazón, te llevará a lugares maravillosos. Es importante hacer cursos y estudiar, pero lo fundamental es la práctica.
Últimamente me pasa a menudo el charlar o colaborar con aspirantes a DJ, o con chicos que llevan pocos años en esto. Nos encontramos ante todo tipo de cabinas, desde las más modernas hasta las más antiguas, y la pregunta que más me hacen es: ‘¿Pero dónde están las formas de onda en la pantalla?’. Yo, incluso cuando pincho en digital, me divierto no pasando los temas por Rekordbox; lo hago aposta para mezclar como si tuviera los vinilos en la mano, sin mirar la pantalla. Y de hecho mi respuesta siempre es la misma: ¡el trabajo del DJ es un trabajo de oído! Soy alguien a quien le encanta motivar a los jóvenes y creo que este mundo es maravilloso, pero si hay pasión real la historia cambia por completo. En mis masterclasses lo recalco siempre.
¿Qué se te pasa por la cabeza en este preciso momento?
Pienso en mi inmensa pasión por la música, en esta vocación mía de la que he hablado a menudo incluso con mis muchos amigos sacerdotes. Y luego pienso en el vinilo: ese material maravilloso que, cuando lo tocas con las manos, te hace sentir una magia pura.
Pero también pienso en el ‘rojo’: nunca hay que pinchar con los niveles de la mesa al máximo, en la zona roja, porque el sonido se distorsiona. En la cabina se necesita respeto por el trabajo de los técnicos de sonido —a quienes tengo un gran aprecio— que se encargan precisamente de que el local suene perfecto. Personalmente intento cuidar siempre mi oído: uso casi siempre tapones protectores cuando estoy en la discoteca y mantengo el volumen de la preescucha en los auriculares no demasiado alto. Tengo que estar especialmente atento cuando entro segundo o tercero en los line-ups, ¡porque el DJ que pincha antes que yo a menudo deja los volúmenes a tope! Creo que es principalmente una mala costumbre, algo de lo que hablaba precisamente el otro día con mi amigo y compañero David, técnico de Destino.

Más allá de tus residencias históricas, ¿qué más te da energía en este momento de tu carrera?
Como he contado, hoy mi jornada se divide entre la noche como residente en El Hotel Pacha y la mañana en el Destino Five Ibiza con el proyecto ‘Breakfast Club’. Pero si miro atrás, lo que más me motiva es darme cuenta de que jamás habría imaginado un camino tan variado y enriquecedor.
Empecé en mi habitación mezclando, con mis padres diciéndome continuamente que bajara el volumen y los vecinos de casa que, con mucha paciencia, me apoyaban y me aguantaban. Y hoy me encuentro en Ibiza como DJ, productor y Trainer Certificado de Ableton, algo de lo que estoy especialmente orgulloso. Imparto cursos individuales y grupales, clases online, Masterclasses y llevo adelante colaboraciones geniales con proyectos como Apuliart en Bari y Plastic en Barcelona. Lo que me hace más feliz en absoluto hoy en día es, precisamente, transmitir a las nuevas generaciones la pasión y el amor puro que siento por este trabajo maravilloso.
¿Qué hace que un DJ y un productor sea un verdadero fuera de serie?
Estoy convencido de que los tres factores fundamentales para un DJ son la música, la técnica y la interacción con el público. Es dificilísimo que un artista logre tener estas tres características juntas, y es casi imposible que sea simultáneamente un gran productor y músico. Y sin embargo, yo creo mucho en las nuevas generaciones y en las promesas del futuro.
La música la eliges, la técnica la adquieres con la práctica y el duro ejercicio, pero la interacción con el público es como un toque de magia: no todos los DJs la tienen. Pienso en el increíble carisma en la pista de Dennis Ferrer, en la técnica monumental de Roger Sanchez o de Louie Vega. Y luego tuve la suerte de conocer a David Morales cuando trabajaba en el Guendalina: siempre me llamó la atención su imprevisibilidad. Me gusta ver a los compañeros trabajando, sobre todo a los que destacan en una o varias de estas facetas. Más allá de los monstruos sagrados que he nombrado, que están tecnicamente un paso por delante, hoy me gusta mucho James Hype. Artistas así te inspiran a dar el máximo y te estimulan a hacerlo cada vez mejor.
En lo personal, siempre me ha encantado el scratch; de joven participé en muchas competiciones de técnica y, recientemente, también en el DMC durante la pandemia. Es algo único, pero requiere un ejercicio constante: hablamos de 2, 3 o hasta 4 horas al día de entrenamiento. Al final, sin embargo, creo que el respeto y la humildad son las características que a la larga marcan de verdad la diferencia. El motivo es sencillo: cuando llegas arriba siempre tienes que agradecer, recordar de dónde saliste y tener una buena palabra para todos.
¿Qué consejo darías a quien quiera emprender el camino de la producción?
Mi consejo es empezar desde los cimientos: aprender a usar un software profesional como Ableton Live 12, estudiar música y tener muchísima paciencia. Hay que dedicarle tiempo, al menos una hora al día, todos los días. También es fundamental conectar con el público: pararse a pensar en qué le podría gustar a la gente, qué sonido, qué idea o qué sonoridad proponer. Hay que experimentar, sí, pero sin exagerar ni perder el norte.
La verdad es una sola: si uno trabaja duro, tarde o temprano el resultado llega.
¡Que viva la música, que viva el DJ, que viva el vinilo!
